miércoles, 21 de octubre de 2009

Los regalos diarios

A menudo repito que podemos cambiar nuestra forma de experimentar la vida, una de las fórmulas con las que me he encontrado en distintos libros, menciona algo tan simple como agradecer lo que vivimos, cada noche, haciendo un recuerdo del día y tomando en cuenta todos aquellos pequeños detalles que dejamos pasar. Siempre vas a encontrar al menos tres cosas para recordar, una llamada inesperada de alguien, haber encontrado un estacionamiento desocupado en el momento justo, el abrazo de una persona especial, el aroma de un rico café, el sabor de la comida que te apetece, el minuto de la ducha, el sonido de los pájaros en la ventana, etc...
La vida nos entrega cosas buenas y cosas malas, pero sí sólo hablamos de las cosas malas que nos suceden, estaremos viendo en forma permanente sólo el lado oscuro de nuestras experiencias. Es cierto que cuando las experiencias son negativas y recientes nos cuesta pensar en lo que puede haber de bueno en ellas , pero todo lo que nos ocurre nos permite aprender algo. Entonces aprendamos de ellas , vivamos con más ganas cada día pero evitando aquello que nos daña.
Hace unos días , por razones de trabajo, viajé a Curicó con una amiga muy querida, había planeado llegar más temprano para poder caminar por las calles y conocer un poco del lugar y así lo hicimos. Instaladas en el hotel salimos a recorrer la plaza central y las calles aledañas, miré hacia el cielo y el viento empujaba las nubes , me detuve y la invité a mirar el cielo, sorprendida me dijo: "¿Sabes cuánto tiempo hace que no miro hacia arriba?...Meses..." Y estabamos allí, ambas, detenidas en el cruce de la calle, disfrutando sin apuro, percibiendo el movimiento de la tierra, de las nubes, sintiendo absoluta complacencia en algo tan sencillo.
Existen a diario muchos momentos en los que podemos "ser", observemos y estemos más atentos o atentas para no dejar pasar las pequeñas maravillas diarias.


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